La croqueta es un alimento originario de Francia aunque es más popular en los Países Bajos y en España, donde puede comerse como acompañamiento, plato principal, entrante o tapa. Parece que pudo ser el cocinero francés Antonin Cáreme, quien la hizo entrar en las cocinas nobles.Se sabe que uno de los platos que sirvió, el 18 de enero de 1817 en un banquete que preparó para el príncipe regente de Inglaterra y el Gran Duque Nicolás de Rusia, fueron las croquetas à la royale.
Existen diferentes variantes de las croquetas dependiendo del contenido, que suele consistir en taquitos de jamón, bacalao, etc. Son conocidas en gran parte del mundo y casi cualquier gastronomía tiene alguna variante: en la cocina japonesa se denominan Korokke (コロッケ), en la holandesa kroket. En la cocina alemana y la belga son muy populares las de patata.
También se hacen croquetas sin bechamel, usándose en estos casos otras masas tales como patata hervida, boniato o arroz.
CROQUETAS CASERAS DE JAMÓN
30 gr de cebolla picada
25 gr de mantequilla
25 gr de aceite de oliva virgen
80 gr de harina
1/2 litro de leche
1 huevo cocido picado
100 gr de jamón ibérico picado
1 huevo
Pan rallado
Sofreír la cebolla picada en una cazuela con el aceite y la mantequilla. Sazonar, y añadir la harina . Cocer durante diez minutos. Añadir la leche hervida poco a poco sin dejar de remover y cocer quince minutos más.
Al final, añadir el jamón y el huevo picado y dar una vuelta. Probar el punto de sal.
Poner la bechamel en una fuente y dejarla enfriar.
Cuando la masa esté fría, formar las croquetas, pasarlas por harina, huevo batido y pan rallado y freírlas en aceite muy caliente.
