Semana Santa gastronómica y cultural

Esta Semana Santa la hemos pasado entre Castilla y León y Madrid.

Nuestra primera parada fue en Burgo de Osma.  Antigua y monumental ciudad episcopal, se sitúa al pie del río Ucero y ofrece uno de los recintos medievales mejor conservados de toda la provincia soriana. Está declarada Villa de Interés Turístico en 1962 y Conjunto Histórico-Artístico en 1993. 

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En la provincia de Segovia visitamos Perorrubio, un pueblecito de apenas 16 habitantes que pertenece a Sepúlveda . Aquí dormimos en el Hotel Rural El  Corral de Perorrubio situado junto a la iglesia de San Pedro de Advíncula, verdadera joya del románico.

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Carmen , la propietaria de la casa rural ha sabido restaurarla respetando al máximo su arquitectura original y  decorándola con piezas de anticuario ( como la araña de la escalera, del siglo XIX de cristal de la Granja de San Ildefonso) cuidando al máximo los pequeños detalles y creando ambientes que llaman a la calma y la intimidad.

Muy cerca se encuentra  la villa de Sepúlveda que, desde 1951,  está declarada Conjunto Histórico-Artístico.

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Sepúlveda es el punto de inicio para para recorrer el Parque Natural de las Hoces del Duratón. Este paraje, constituido por el curso medio del Duratón, fue declarado Parque Natural el 27 de junio de 1989. La colonia de buitres leonados establecida en el área protegida está considerada como la mayor de Europa, tanto por su número, 710 parejas censadas en el año 2015, como por su nivel reproductivo. Esta colonia se ha convertido en uno de los principales atractivos del parque. Un paseo por las Hoces del Duratón invita al visitante a sumergirse en un lugar mágico en el que se mezclan distintos ambientes que la diversidad geográfica ha ido creando .

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Después del paseo por el parque y subir por las empinadas calles de Sepúlveda una buenas migas castellanas de Casa Paulino .

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Uno de los pueblos mas bonitos de España es Pedraza de la Sierra . Silencio, descanso, placer. Todos los sentidos se mezclan en este conjunto medieval perfectamente conservado y orquestado entre la Plaza Mayor con soportales, el Castillo (con el museo de Zuloaga) o la Cárcel que asombran y fascinan a cualquier visitante.

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Plaza Mayor

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La ciudad vieja de Segovia y su acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. El Acueducto de Segovia, de 818 metros de largo, es considerada la obra de ingeniería civil romana más importante de España, y es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que dejaron los romanos en la península ibérica. Localizado en la plaza del Azoguejo, es el símbolo distintivo de la ciudad; se desconoce la fecha de su construcción, que pudo llevarse a cabo a finales del siglo I o principios del siglo II.  Fue realizado con unos 25 000 sillares de granito unidos sin ningún tipo de argamasa y su recorrido total es de unos 15km desde el azud de captación próximo al Embalse de Puente Alta. Consta de más de 170 arcos y su parte más alta mide 29 metros, medida que alcanza en el Azoguejo, su zona más visitada.

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Casa de los Picos

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En Madrid, además de visitar la exposición de “Cleopatra y la fascinación de Egipto”(principal razón del viaje), pasar por El Prado ( George de la Tour, Ingres) , Museo Thyssen-Bornemisa (Los realistas de Madrid)  o La Fundación Mapfre (Julia Margaret Cameron) planeamos una  ruta por los establecimientos más antiguos de la capital.

Farmacia de la Reina Madre (calle Mayor, 59) Desde 1578. Se conoce con el nombre de la Reina Madre porque a esta farmacia encargaba la reina regente María Cristina sus medicinas en el siglo XIX. Destaca por su biblioteca y por algunas fórmulas de «prodigiosos remedios»

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Posada del Peine (calle Postas, 16) fundada en 1610 es uno de los hoteles más antiguos de España. Nació para dar posada a huéspedes y forasteros que venían en diligencia a la Corte. Su nombre no es casualidad; en sus inicios, para impedir que los viajeros se lo llevaran, en sus habitaciones se contaba con un peine atado a una cuerda, como servicio adicional para sus clientes. La Posada se mantuvo abierta al público de forma modesta hasta alrededor de 1970, época en la que cerró sus puerta. Actualmente es un hotel con encanto , un “petit palace”

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Restaurante Posada de la Villa (calle Cava Baja, 9) Data de 1642 y primero fue un molino de harina para convertirse en una posada que albergaba a viajeros;  presa de la ruina, en 1980 fue rescatada y restaurada para convertirse en uno los más encantadores restaurantes de Madrid.

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Farmacia León (calle León, 13). Fundada en 1700. El establecimiento conserva su aspecto de comercio antiguo. Destaca, además de su caja registradora, el botamen, con tarros y copas, muchas de las cuales fueron donadas al Museo de la Farmacia Hispánica. En la fachada se puede disfrutar de unas elegantes cerámicas en blanco y azul.

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Restaurante Botín (calle Cuchilleros, 17) Fundado en 1725. Se dice que es el más antiguo del mundo, de hecho figura en el libro Guiness dónde se cuenta que aquí trabajó como limpiaplatos un joven Francisco de Goya.

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Droguería El Botijo (calle Toledo, 35) fundada en 1754. Mencionada en varios de los Episodios Nacionales de Galdós, comienza siendo un bazar donde se vendía de todo. Y todo eran mimbres, sillas, bastones, botería, alpargatas, cordelería, rafia, fuelles, almadreñas, pólvora, cohetes, juguetes, pintura y artículos de droguería. Hoy se dedica a esto último, a lo que sus propietarios suman productos de perfumería. De esta tienda, queda su botijo a la entrada.

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Casa Alberto (calle de las Huertas, 18) taberna de 1827 . De ese año es el edificio actual, construido sobre otro anterior de mediados del siglo XVI que fue dónde vivó Miguel de Cervantes y escribió dos de sus obras maestras: la segunda parte de «El Quijote» y «Los trabajos de Persiles y Segismunda». Lugar de encuentro de toreros y taurinos, escritores, dramaturgos … es, en sí mismo, un pedazo de la historia de Madrid.  Sirve tapas y platos típicos madrileños, vermút y cerveza de grifo.

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Antigua pastelería del Pozo (calle del Pozo, 8) fundada en 1830 es la pastelería más antigua de España. La pastelería  ha sido objeto de varias reformas, pero conserva el mobiliario original, con un mostrador de mármol y madera, máquina registradora antigua y una balanza clásica de dos platos. Famosa por sus hojaldres, los bartolillos , los roscones y sus torrijas de bizcocho rellenas de crema. ¡Las mejores que he comido!

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Confitería El Riojano (calle Mayor, 10) fundada en 1855 por el pastelero personal de la reina María Cristina de Hasburgo, Dámaso Maza, oriundo de La Rioja, de ahí el apodo con el que se le conocía y que da nombre al establecimiento. Lo que primero que llama la atención son las estrechas vitrinas del escaparate, repletas de suculentos dulces. Una vez que entras en  la pastelería puedes seguir deleitándote con una gran variedad de dulces y admirar el estucado  del techo, las lámparas y apliques isabelinos, y, sobre todo, los magníficos mostradores y vitrinas de la tienda, construidos por ebanistas de palacio con caoba traída de Cuba, cedidos por la reina María Cristina y los mármoles de Carrara.

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Probé sus dos tipos de torrijas, las de vino y las de leche. Ambas de un tamaño generoso y muy muy jugosas.

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Chocolatería San Ginés (Pasadizo San Ginés, 5) El local se construyó en 1890 para que fuera un mesón y una hospedería, pero en 1894 se convierte en establecimiento para la elaboración de churros con la técnica tradicional llamada“a hombro”.Imprescindible tomar su chocolate con churros.

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La Casa del Abuelo (calle de la Victoria, 12 ) Abrió sus puertas en 1906. Son famosas sus gambas al ajillo y su vino dulce.

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Tenía pendiente pasar por  Casa Lucio (Cava Baja. 35).  El restaurante se abrió en 1974 y es todo un clásico internacional. Quería probar sus huevos estrellados pero al no tener reserva y estar todo completo los probé en El Viejo Madrid (Cava Baja, 32) propiedad también de Lucio y con la misma carta que la casa madre. ¡Una delicia!

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Y no podía despedirme de Madrid sin una visita al Rastro (Calle de la Ribera de Curtidores) Está documentado desde 1740 como un lugar de encuentro para la venta, cambio y trapicheo de ropas de segunda mano. Se monta todas las mañanas de los domingos y festivos en el barrio de Lavapiés.

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En una de las tiendas de anticuarios encontré este cajón de imprenta francés.

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Después de una buena limpieza y alguna pequeña restauración lo decoraré con bordados de punto de cruz.

También tuvimos tiempo para ver alguna que otra procesión :

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Zaragoza

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Zaragoza

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Burgo de Osma

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Madrid

 

 

Y no podían faltar los dedales para mi colección, de Pedraza y Segovia

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y de la Semana Santa de Cartagena , que como cada año me trae mi amiga Gini ¡gracias amiga!

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Historia del acerico

Los orígenes registrados de los alfiliteros o acericos se remontan a la Edad Media; en esta época los alfileres eran caros de conseguir y se guardaban en unas cajitas especiales  hechas de marfil, ébano, hueso o plata. Fue alrededor de 1700 cuando se empezaron a usar pequeños cojincitos  (predecesores de los actuales) realizados con delicadas telas y decorados con finos bordados;  algunos de ellos estaban montados sobre una base de madera, plata o porcelana.

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En muchos casos este tipo de alfiliteros se usaban más como objeto decorativo que como objeto de costura. Fue a partir de 1900 cuando ya se usaron normalmente en costura. Y también en esta época se pusieron de moda las muñecas acerico de porcelana, moda que ha llegado a nuestros días como objeto preciado para coleccionar.

muñequita acericofuente: preciolandia.com

muñeca porcelana acericofuente: todocoleccion.net

Uno de los acericos clásicos que han pasado de generación en generación es el de forma de tomate, que se cree que se implantó en la época victoriana. En esa época cuando una familia se mudaba a una nueva casa era costumbre colocar un tomate sobre el mantel para proteger la casa de los malos espíritus y dar prosperidad a los nuevos inquilinos.  Si los tomates estaban fuera de temporada, las familias improvisaban con una bola de tela de color rojo llena de arena o serrín. El símbolo de la buena suerte , con el tiempo, pasó a tener otro uso: un práctico lugar para guardar alfileres. Típicamente, el tomate se llena con lana  para evitar la oxidación y la fresa  que se adjunta a la mayoría de los alfileteros está llena de arena fina o de esmeril. La acción abrasiva de estas cargas, eliminar la suciedad y la oxidación manteniendo las agujas y los alfileres afilados y suaves.

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Otro clásico dentro de los modelos de acericos es el chino; tiene forma circular, está  realizado con  tela de raso y está rodeado por unos sonrientes niños vestidos con trajes de diferentes colores y cogidos de las manos.

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Hay varios tamaños: con 12 figuras (que se cree que representan a los doce signos del zodiaco ) , con 8 , con 6 y con 3.

En casa nunca vi el acerico tomate. Mi madre guardaba los alfileres en una cajita de metal, pero ahora sí que lo tengo y el  de los chinitos también y  forman parte de mi colección junto a otros que me han regalado o que yo misma he ido haciendo.

¿Alguna de vosotras, vuestras madres o abuelas ha tenido un acerico tomate?? ¿y el de los chinitos?

El Palau Nacional de Barcelona

Esta mañana he asistido a una visita guiada en el  Palau Nacional, sede del MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña) donde además de visitar estancias que normalmente no se enseñan al público nos han explicado cosas curiosas sobre su construcción con motivo de la Exposición Internacional del año 1929 . Está situado estrategicamente en la montaña de Montjuic y domina la ciudad de Barcelona, que se extiende a sus pies.

Curiosamente, un sábado paseando por Els Encants encontré el tríptico promocional de la exposición…

En él se muestran las tres áreas del certámen: la industrial, en la parte baja, con palacios y pabellones; la artística dónde se emplaza el Palau Nacional, el Palacio del Arte Moderno y el Pueblo Español, y el área deportiva, centrada en el Estadio Olímpico. 

Al término de la Exposición, muchos de los edificios fueron derribados: el Palacio Nacional permaneció cerrado, mientras se decidía su futuro. Hasta 1934 no abrió sus puertas como Museu d´Art de Catalunya función que fue desarrollando, con posteriores remodelaciones, hasta convertirse en el museo actual. Entre algunos de sus espacios destacan la magnífica Sala Oval, que se ha convertido en el ágora central del museo dónde se realizan actos oficiales y fiestas…

Otros espacios nobles antiguos fueron sacrificados en la última reforma. Este es el caso del antiguo Salón del Trono ( lugar de recepción del rey Alfonso XIII durante la Exposición) , convertido hoy en el resturante del museo desde dónde se disfruta una preciosa vista de Barcelona,

o de la antigua Sala del Té, convertida en la biblioteca del museo.

El Palau Nacional es de visita obligada, por su arquitectura, por su localización rodeada de jardines y sobre todo porque en su interior se encuentra una de las  mejores colecciones de arte románico. 

Historia de la plancha

Los orígenes de la plancha son remotos. En el siglo IV a.C., los griegos usaban una barra de hierro cilíndrica calentada, similar a un rodillo de amasar, que se pasaba sobre las ropas de lino para marcar los pliegues. Dos siglos más tarde, los romanos ya planchaban y plisaban con un mazo plano, metálico, que literalmente martilleaba las arrugas. Con estos dispositivos, el planchado era algo más que una tarea prolongada y aburrida. Era un trabajo  que hacían los esclavos.

Se sabe que la utilizaron los chinos en el siglo IV para alisar la seda. Se trataba de unos recipientes de latón con mango, en el interior de los cuales se colocaba una cantidad de brasas con cuyo calor se quitaba las arrugas del tejido.
En algunas estampas chinas del siglo IV ya se ven algunos artefactos en forma de plancha. Hubo  planchas de piedra, de mármol, de vidrio, huecas que llevaban carbón encendido en su interior y de metal que se calentaban en un fogón.

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Incluso los belicosos vikingos del siglo X apreciaban las prendas sin  arrugas, a menudo plisadas. Empleaban una pieza de hierro en forma de hongo invertido, que movían adelante y atrás sobre la tela húmeda. Los historiadores de la moda aseguran que la dificultad de formar los pliegues servía para establecer la distinción entre las clases altas y bajas en materia de indumentaria. Los campesinos no tenían tiempo para planchar con tanto esmero, y los pliegues eran un signo externo de que se contaba con esclavos o sirvientes.

En Europa, las primeras planchas fueron alisadores de madera, vidrio o mármol que hasta el siglo XV se utilizaron en frío ya que el empleo de goma para almidonar no permitía el uso del calor. Poco después las familias europeas acomodadas utilizaban la plancha llamada “caja caliente” provista de un compartimento para carbón o un ladrillo previamente calentado.

plancha de carbón

Las familias más pobres todavía utilizaban la plancha sencilla de hierro, con mango, que se calentaba periódicamente sobre el fuego. La gran desventaja de esta plancha era que el hollín se adhería a ella y pasaba a las ropas.

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La palabra misma, ‘plancha’, no apareció en castellano, con el significado que hoy le damos, hasta el siglo XVII. Fue en esa época cuando empezó a utilizarse de forma generalizada. Eran unas planchas calentadas al fuego, artilugios huecos que se llenaban de maderas ardiendo, o de brasas. Las había también macizas, que se calentaban directamente en el fogón, las llamadas planchas de lavandera, que aparecieron más tardíamente.

A aquella generación de planchas le sucedieron otros sistemas de calentamiento por medio de agua hirviendo, gas e incluso alcohol. Cuando se instaló la iluminación de gas en los hogares, en el siglo XIX, muchos inventores idearon planchas calentadas con esa forma de energía, pero la frecuencia de los escapes, explosiones e incendios aconsejó llevar las ropas arrugadas. El verdadero boom en el planchado llegó con la instalación de la electricidad en las casas.

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La idea de la aplicación de la electricidad al calentamiento de la plancha se le ocurrió al norteamericano Henry Seely quien el 6 de junio de 1882 presentó en la oficina de patentes de Nueva York los planos para construir la primera plancha eléctrica; sin embargo, no pudo ser utilizada en seguida por las amas de casa ya que en los domicilios todavía no existía la conexión a la red eléctrica, y no se había inventado aún el termostato.

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La plancha de Seely se calentaba por medio de un arco voltaico (una potente chispa que saltaba entre dos barras de carbón).

En 1924, cuando la plancha ya se encontraba ampliamente divulgada, Joseph W. Myers le introdujo un termostato regulable que evitaba que se quemaran los tejidos.

Y en 1926 la compañía Eldec crea las primeras planchas de vapor para uso doméstico, con rociador de vapor, con lo que quedaba resuelto el problema del planchado. Las primeras planchas de vapor sólo tenían un orifico de salida, las que aparecieron en los años cuarenta tenían dos. Después llegaron a tener cuatro y hasta ocho. Los orificios se convirtieron en un ardid de marketing. Si ocho eran útiles, dieciséis habían de doblar el atractivo. Los agujeros, claro está, se hicieron cada vez más pequeños.

Tipos de bordados

A lo largo de la historia se conocen diversas clases de bordados, caracterizadas por el relieve que presentan, por la materia de que constan, o bien por el trazado de las figuras o las diferencias de puntos que se producen al bordar con la aguja.

Por el relieve:

  • lisos, que apenas sobresalen de la pieza
  • de realce, que ofrecen mucho relieve debido a un relleno de cartulina o de algodón en rama (o de estopa con cera, en la Edad Media) que se interpone
  • de aplicaciónde sobrepuesto, que se borda fuera de la pieza y posteriormente se cose sobre ella.

Por la materia de que están confeccionados, además de los comunes de oro, seda, se distinguen :

  • el bordado en blanco, que se hace con hilo blanco en piezas de mantelería
  • el bordado a canutillo, que se consigue aplicando el hilo de oro o plata no de la forma común de hilo para tejer o coser sino rizado o en hélice, formando tubito flexible, por cuyo eje se hace pasar el hilo de seda con que se sujetan las partes del mismo al tejido
  • el bordado de perlas, lentejuelas, abalorios, etc. que resulta de aplicar con hilo de seda pequeñas sartas de dichos objetos o bien de uno en uno a la pieza que se borda
  • el bordado plano que se ejecuta aplicando los hilos o tirillas metálicas sobre el tejido sin que entren o salgan de él a modo de costura sino sujetándolos con puntadas de seda (point couché para los franceses) convenientemente dadas.
  • así se aplican también el bordado de cordoncillo (de seda o de oro en forma de cordón) y el que se llama a hilo tendido, en el que el hilo o el cordoncillo va dando pequeñas vueltas sin interrupción sobre la tela y cada vuelta se sujeta como se ha dicho.
  • el bordado de oro matizado, es una variante del bordado plano que tiene por objeto cubrir a tramos con sedas de colores el hilo o cordoncillo de oro (sujeto por sus extremos a la tela) para darle más vistosidad y variedad. Por haberse adoptado este procedimiento en las labores de El Escorial durante la época de Felipe II se llama punto de El Escorial.

Por la forma de las labores bordadas:

  • El bordado de contorno, cuando sólo se marcan los contornos y líneas internas principales de la figura
  • El bordado aislado cuando a lo anterior se añade el sembrar de puntos y rayitas bordadas el campo de la tela donde están las figuras
  • El bordado lleno cuando todo el dibujo de las figuras está completamente bordado

Por el  punto de costura que se utiliza en el bordado, son casi infinitos los tipos que existen.  Los más célebres y curiosos son:

  • Vainica, técnica importante de la pasamanería tradicional para la que se extraen hilos y luego se rematan formando preciados calados.
  • Bordado yugoslavo, muy conocido por su facilidad y por su buena presencia.

  • Punto de cruz, que consiste en formar cruces mediante los hilos contados de una tela. Cuenta con variantes.
  • Punto de Palestrina, una variante del punto de nudo: sencillo, rápido e impecable.

  • Punto de cadeneta, otro punto sencillo pero más discreto, que se asemeja a la cadeneta del ganchillo, ya que su funcionamiento es casi idéntico.
  • Bordado de Parma, curioso pero poco conocido punto en el que, a partir de varias cadenetas, se rellena mediante el festón.

    • Bordado de Lagartera, la manera correcta de nombrarlo es en plural “Bordados de Lagartera” con origen en el pueblo de Lagartera (Toledo) España. También se denomina como Labores de Lagartera. Y se distinguen tres variantes principales: Deshilados, Bordados y Dibujados

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  • Hardanger, bordado noruego extremadamente difícil pero exquisito. Se basa en el deshilado de la tela mediante calado.

 

  • Realce, bordado a bastidor con el que se llena la tela de motivos florales o incluso con vistosas iniciales.
  • Richelié, consiste en recortar la tela y luego festonarla.

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  • Bordado sobre tul, se trabaja a partir de un tul que se decora con pequeños elementos decorativos.
  • Frunce (Smock), caracerístico en la ropa de niños, formando nidos de abeja.

  • Bordado mallorquín, nativo del archipiélago mediterráneo, engloba muchos puntos, como cadeneta y realce.

  • Bordado segovianoBordado de Asís, casi en desaparición.

Por sus motivos pueden ser:

  • ornamentales, los habituales.
  • bordados de imaginería los que forman retratos o imágenes aunque a veces, lleven éstas el color de la parte desnuda hecho a pincel y no bordado

Entre los bordados que se hacen sobre tela blanca, de algodón o de lino hay dos que pueden considerarse como de transición al encaje y que varios expertos lo confunden con éste, a saber:

  • el bordado de puntos cortados, consistente en una labor de aguja que se practica entre los bordes de los calados o recortes hechos previamente en el tejido de la pieza
  • bordado de a hilos tiradosal deshilado, consistente en la misma labor practicada sobre fondo claro que se obtiene quitando hábilmente algunos hilos también del interior de la tela, práctica ya conocida desde antiguo en Oriente. Así mismo, se conoce de antiguo el bordado sobre tejido transparente o sobre malla (en francés, lacis) que imita al encaje y se confunde fácilmente con éste pero se diferencia en que exige un tejido previo como todo bordado.

Historia del bordado

El bordado es un arte que consiste en la ornamentación por medio de hebras textiles, de una superficie flexible.

Los romanos llamaban a esta ornamentación plumarium opus, en virtud de la semejanza que tienen algunas de estas labores con la pluma del ave. También la denominaban opus phrygium ya porque la obtenían del comercio con los frigios quienes a su vez la traían de oriente o ya por suponerla de procedencia e invención frigia. Y como se consideraba en el bordado un procedimiento similar a la pintura llamaban a las vestiduras bordadas túnica pictatoga picta, o bientúnica palmata, aludiendo a los bordados en forma de palmetas con que las adornaban.

Los hilos que se emplean en el bordado son los mismos que sirven para el tejido pero sobre todo se utilizan los de seda, lana y lino, todos con variados colores y los de plata y oro con las formas diferentes que se adoptan en tejeduría. Con ellos, se ensartan a veces gemas, perlas, abalorios y lentejuelas metálicas.

Edad Antigua

No se consevan bordados que puedan adjudicarse con certeza a la Edad Antigua salvo los de algunos tejidos coptos de la época romana pero no cabe duda que los hubo excelentes en Asia, Egipto,Grecia y Roma según lo testifican historiadores verídicos y lo revelan numerosos relieves y pinturas de aquellos tiempos. La invención y el primer desarrollo de este arte debe atribuirse a los babilonios pues de Mesopotamia procedían los más famosos bordados en la Edad Antigua así como de Egipto los tejidos finos y las tapicerías de alto lizo llegando a decir Plinio que el telar egipcio había vencido a la aguja Babilonia.

Edad Media

La civilización bizantina ocupa el primer lugar en la historia del bordado durante la Edad Media y las Cruzadas fueron el principal vehículo de este arte para todo el Occidente. Aquí apenas se ejercitó en la Alta Edad Media fuera tal vez de los monasterios entre los cuales se cita el de San Galo en Suiza como muy activo e industrioso.

Los motivos que figuran en los bordados en la Edad Media suelen ser los mismos de las estofas ( cualquier tejido de seda o lana con labores de figuras formadas por el tejido) , al principio tomados de los persas. Posteriormente se mezclan con otros cristianos y enseguida triunfan éstos ya desde el siglo XII. En el XIII, por efecto de la corriente caballeresca que produjeron las Cruzadas, empiezan a bordarse escudos y otros motivos de caballería sobre las piezas lujosas y se hace la composición más recargada, complicada y mejor colorida aumentando desde el siglo XIV la variedad de colores en las sedas.

Se usan en toda la Edad Media los bordados de diferentes clases de puntos: al pasado, cruzado y de cadeneta. Pero éste último va desapareciendo hacia finales del siglo XIV en que prevalece el punto llano. Los bordados de oro o de plata que con los de lana eran los más comunes hasta el siglo XIII siguen la técnica del género llamado plano. Desde el mencionado siglo, se mezcla el hilo de oro con el de seda, el cual va ganando terreno sobre los otros en lo sucesivo. El uso de las lentejuelas en los bordados parece de invención arábiga pero ya en el siglo XIV se halla entre las labores de los cristianos. Y desde el siglo XV se hace de ellas un gran consumo, sobre todo en España.

El bordado a realce comienza en el siglo XIII y llega a ser muy común en la segunda mitad del XV, en la cual toma carácter de altorelieve. La verdadera pintura de aguja con figuras del todo bordadas y con sombras y degradación de tintas, imitando los lienzos pintados no empieza hasta el siglo XV desde cuya mitad se ensayó en Italia el procedimiento del oro matizado el cual pronto se hizo común en Flandes y se generalizó en España durante el siglo XVI. En este último siglo aparece el bordado a canutillo que sigue hasta hoy muy en uso.

Entre las obras que más sobresalen por su perfección y celebridad histórica se encuentran:

  • de arte bizantino, la dalmática llamada de Carlo Magnode León III (siglo XII y según otros, del XIV) llena de figuras representativas de Jesucristo y su gloria que se guarda en San Pedro del Vaticano y los bordados de la catedral de Halberstadt (Westfalia) porcedentes del saqueo de Constantinopla en1204

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  • de arte occidental y estilo románico, los famosos tapices bordados de Bayeux y Gerona y una rica planeta que perteneció al rey San Esteban (siglo XI) la cual ha servido de manto para la coronación de los reyes de Hungría y se conserva en Budapest

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  • de arte árabe o mudéjar, el birrete del infante don Felipe (s. XIII) bordado con águilas, castillos y lacerías que guarda el Museo Arqueológico Nacional de España

  • de arte francés gótico, un frontal con doce cuadros de la Vida de Jesucristo, en Toulouse y un tríptico en la catedral de Chartres (s. XIV)
  • de bordado inglés, una capa que está en el Museo Nacional español, otra igual en el Museo de Kensington en Londres y otra incompleta en el Museo de Vic, del siglo XIV
  • de arte alemán gótico, el frontal de Salzburgo (s. XIV) y la estola y el manípulo de Alberto Magno (s. XIII) en la iglesia de San Andrés de Colonia
  • de arte flamenco, la capa y el terno del Orden del Toisón de Oro que se guarda en el Museo de la Corte en Viena y que ostenta preciosas figuras de pintura a la aguja (s. XV) así como dos frontales en la catedral de Valencia
  • de arte florentino, el rico frontal de la iglesia mayor de Manresa (s. XV), bordado en sedas de colores sobre fino lienzo con figuras de la Vida y Pasión de Jesucristo en 19 cuadros

parte central del retablo

Edad Moderna

Los bordados de la Edad Moderna se distinguen por seguir en sus figuras el estilo del Renacimiento a semejanza de las otras artes suntuarias y además porque vuelve a usarse con profusión el hilo de oro (o canutillo) el cual se aplicaba con parsimonia en los últimos años de la Edad Media. En los ornamentos sagrados va desapareciendo la imaginería que en los mencionados siglos solía aplicarse en la parte céntrica y vertical de las casullas y en el escudo del dorso y bandas delanteras de las capas y ya solo por excepción se encontrará en piezas de los siglos XVII y XVIII. En cambio, se cubre toda la pieza muy frecuentemente de bordados puramente ornamentales tratándose de vestiduras sagradas, cosa rara en los siglos anteriores al XVI. Y de tal manera se recargan de metales y relieves de estilo barroco los ornamentos que algunos llegan a ser realmente insoportables. Una casulla con sus piezas accesorias guarda la catedral de Colonia hechas en 1740 que aun siendo de cortas dimensiones pesan nada menos que 13 kilos.

Entre los bordados para vestiduras civiles son dignos de mención los que adornan los casacones y chalecos de seda que estuvieron muy en boga según la moda francesa durante el siglo XVIII para caballeros de posición social. Las bocamangas y demás orillas de las prendas lucían como adorno bordados de ramajes finos y delicadas florecillas hechos con sedas de colores variados. Decae notablemente el bordado al finalizar el siglo XVIII. Se sustituye por el fabricado a máquina entrado ya el siglo XIX. Sin embargo resurge algo a mediados del siglo.

casaca bordada de 1800

Aros y bastidores

Los aros  y los marcos o bastidores son herramientas utilizadas para mantener la tela estirada durante el trabajo de bordado o de otras formas de costura.

Un aro redondo o  aro suizo consiste en un par de anillos concéntricos uno mayor que el otro. El anillo más grande tiene un dispositivo de ajuste, por lo general en forma de un tornillo de metal. La tela se coloca entre los dos aros y se ajusta o tensa con el tornillo. Los hay de distintos tamaño. Los primeros en fabricarse fueron de madera, hueso y  marfil ; actualmente están hechos de madera o plástico.  Se pueden colocar sobre un tablero de pie  cuando las dos manos se deben usar  para coser; son los marcos de vuelta, que aumenta la velocidad y la precisión del trabajo realizado.

El  bastidor rectangular mantiene toda la pieza de tela con la que se está trabajando tensa y suele usarse para trabajos de grandes dimensiones. Está compuesto de cuatro piezas de madera: dos varas, en cuyos extremos hay dos aberturas, y dos tablas con agujeros, que se encajan en las varas y se fijan a la distancia deseada. La tela se coloca en el bastidor de la forma siguiente :

Se hace un  dobladillo en el borde de toda la tela que vayamos a bordar.
En la parte superior e inferior de la tela, se marca el punto central de la tela.
Se juntan los centros marcados en la tela con los centros del bastidor.
Se empieza a coser  por ese centro, con un pespunte, del centro a los lados.
Se une  con hilo fuerte los laterales del bastidor con los laterales de la tela, tirando fuerte para que quede bien tenso.

La historia del hilo

El arte de hilar fibras para formar hilo es tan antíguo que sobrepasa las fechas historicas. La hilatura es un acúmulo de  conocimientos y pequeños avances tecnológicos por parte de millones de hombres a través de miles de años . En Europa central en el fondo de los lagos Caostanza y Ginebra se han encontrado algunos manojos de lino limpio, listo para ser convertido en tela. Es la primera vez que se encuentra una tela donde este pueblo de la edad de piedra había aprendido a hacerla entretejiendo gruesas fibras de hierba, porque se cree que los hombres primero aprendieron a tejer antes de aprender a hilar ya que había siempre fibras y hierba a mano y era sencillo tejerlas. Más tarde aprenderían a hilar sus hebras para hacer con ellas telas para sus prendas de vestir. Cuando se inventó el arte de hilar , la lana se convirtió en el material más útil  para hacer vestidos para los que vivian en climas fríos ; por el contrario en Egipto lo más usado fue el fresco lino.

En la cultura china se desarrolló la seda como fibra y a partir de aquí pasó a otros paises: India, Persia y Grecia(dónde se consideraría como un artículo de lujo ) y a Roma. La cría de los gusanos de seda llego a España en el s. VIII, en Sicilia y Nápoles en el s.XII y en francia en el s XVII.

Segun los historiadores, en el antíguo Egipto y en India se usaba el huso suspendido, que se hacía girar como un trompo en la mano del hilandero, y al dejarse caer, estiraba y torcía las fibras. El huso, era un palo de madera fino y puntiagudo por ambos extremos. En uno de ellos tenía una muesca para sujetar el extremo de la hilaza que se enrollaría sobre él. Se le hacía dar vueltas y vueltas. En el medio tenía una especie de disco o  rueda lo bastante pesado para girar con suavidad y de forma uniforme.

La primera ayuda mecánica para el hilado a mano fue el empleo de la rueca, donde una banda o correa se hacía pasar de la rueda al huso. De esta forma, al girar la rueda el huso se movía a mayor velocidad que cuando se hacía con la mano. El primer país en usar la rueca fue la India. Mas tarde en la Edad Media pasó a Europa y se sabe que en el s. XVI se empleaban dos tipos de ruecas:  Jersey y Sajonia. A mediados del XVIII el hilado era uno de los principales negocios de Inglaterra; un tejedor llamado Hargreaves ideó un torno de hilar que hacía más de una hilaza a la vez, pero esta era muy gruesa y tosca. Más tarde Ricardo Arkwright patentó una máquina que podía hilar muchas hebras en un mismo tiempo y a su vez cada hebra era hermosa y fuerte. Pero la perfección no se adquirió hasta que Samuel Crompton patentó su  mula de hilar.

Estas tres invenciones modificaron radicalmente el proceso de hilado que todavía aún hoy está en contínua evolución.

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