Macarons

Decepción. Se cumple esa «leyenda» que dice que los macarons nunca salen perfectos la primera vez que se hacen. Seguí todos los pasos que aprendí en el taller de Gadgets Cuina: la masa quedó perfecta con la textura adecuada al ponerla en el tapete para macarons; los dejé reposar 1 hora y los horneé a la temperatura adecuada. Había preparado masa para hacer macarons de limón y de chocolate. Para el relleno ya tenía preparada una crema de limón y un garnache de chocolate negro pero… no salieron lisitos del horno sino agrietados (¿me pasé en tiempo?¿no era 10 min?) aunque, eso sí, la mayoría tenían su costrita característica (¡bien!) y la parte inferior estaba seca.

A lo mejor no debería perder el tiempo en hacer un post sobre unos no-macarons; se que ,como a mí, a muchas de vosotras os ha pasado lo mismo y como los macarons estaban deliciosos quiero enseñaros cómo han quedado,¡ que todo no va a ser perfección en esta vida!.

Tanto la crema de limón como el garnache de chocolate y muchos más rellenos a cuál más apetecible están en el libro Macarons de Annie Rigg, que os recomiendo.

Macarons (receta básica)

3 claras de huevo pasteurizadas
30 gr de azúcar
200 gr de azúcar glas
125 gr de harina de almendra

Triturar conjuntamente el azúcar glas y la harina de almendra. Tamizar. Volver a triturar una segunda vez y volver a tamizar.
Montar las claras a punto de nieve con unas varillas eléctricas añadiendo el azúcar poco a poco. Tiene que quedar una mezcla compacta, blanca y brillante. Si se quiere dar color a la masa, ahora es cuando se debe añadir la pasta colorante.
Con una cuchara se debe ir añadiendo la mezcla de azúcar y almendras, hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.
Llenar una manga pastelera y formar círculos del mismo tamaño en el tapiz especial para macarons o bien sobre una hoja de papel para horno.
Eliminar cualquier burbuja de aire dando un golpe seco a la bandeja.
Dejar reposar de 15 minutos a 1 hora para que los macarons se “asienten” y formen su cáscara seca.
Precalentar el horno a 155º con función turbo, encendido arriba y abajo y hornearlos  en el estante medio del horno durante 10 minutos.
La capa superior debe quedar crujiente y la de abajo seca.
Dejar enfriar en la bandeja del horno.

Ahora solo tengo que probar y probar hasta que queden perfectos.

TUSAL abril

Hoy tengo una cita con  It´s Daffycat  ya que esta noche hay luna nueva. Mi tarro de hilos se llena poco a poco…

Mi 2º biscornú…

…es el modelo Otoño…

… diseñado por Lee Albrecht

3 años y….¡SORTEO!

El tiempo pasa  tan rápido que el próximo día 19 el blog cumple 3 años con más de 400 post  y más de 220.000 visitas. Para celebrarlo voy a sortear un conjunto compuesto por un pinkeep y un cojín-acerico y …

…un paño de cocina , una espátula y unos moldes para galletas.

Para participar:

– Dejar un comentario  sólo en este post
– Anunciar el sorteo  en vuestro blog
– Si no tenéis blog dejar una dirección de mail (no acepto anónimos)
– Se aceptan participantes internacionales

Tenéis hasta el día 30 de abril para apuntaros

¡Gracias a tod@s por vuestras visitas!

Hojaldre

Ayer asistí en la Cookiteca de Pedralbes  al taller sobre hojaldre que impartió Loreto de Sabores de Colores. Hacer hojaldre es laborioso por el número de pliegues y el reposo que tiene que tener pero para nada tan complicado como me imaginaba.

El hojaldre es una masa crujiente traída a Europa por los árabes, aunque su origen es anterior, pudiendo encontrarse referencias a pastas y masas hojaldradas en la Grecia y Roma clásicas. Se elabora con harina, grasa (mantequilla, manteca de cerdo o margarina), agua y sal.

Pasteles hojaldrados dulces o salados se realizan en España con anterioridad al siglo XVII (aparecen en  ‘El Buscón’ de Francisco de Quevedo, escrito en 1604). En su origen, cada hoja, muy delgada, se hacía por separado y, untadas de grasa, se unían, tal como se sigue haciendo en platos como la pastela marroquí.

Una anécdota cuenta que un pastelero francés, Claude Lorrain (también conocido como Claude Gellée),  por 1613 preparó un empaste para hacer unos pasteles que eran las delicias en aquella época, pero se dio cuenta de que en la elaboración había olvidado añadir la materia grasa, así que quiso enmendar el fallo estirando la masa bien fina, añadiendo la grasa y doblando y volviendo a estirar y doblar para que el reparto de la grasa fuera homogéneo. La sorpresa fue cuando horneó piezas de esta masa y descubrió que había obtenido unos pasteles muy ligeros, crujientes y esponjosos. Mas tarde otro pastelero de renombre, el francés Marie Antoine Carême establece el número de dobleces que debe llevar para una adecuada separación de las hojas.

Al terminar el taller , Loreto nos dio una pequeña cantidad de hojaldre para que la probáramos en casa y la he utilizado para hacer un hojaldre de salmón a la mostaza de finas hierbas.

¿Que te ha parecido Loreto?

Tengo que compartir (IV)…

… ese olorcillo de café.

Tengo que compartir (III)…

…¡¡¡CHO-CO-LA-TE!!!!!

Tengo que compartir (II)…

… estos deliciosos macarons

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