Para ayudar un poco a esta operación bikini que nos invade cuando llega la primavera, os dejo una ensalada de rúcula que está llena de vitaminas. Probarla, que está riquísima.
La rúcula ha sido cultivada como verdura en el Mediterráneo desde la época romana, siendo considerada un afrodisíaco. Sin embargo, no ha sido cultivada a gran escala ni sometida a investigación científica hasta los años 1990, siendo normalmente recolectada salvaje (crece en abundancia en los bordes de los caminos). Actualmente se cultiva en varios lugares, especialmente en Véneto, estando disponible en toda Europa.
Pertenece a la familia de las coles y es conocida en nuestro país con el nombre de «oruga». Tiene una cantidad considerable de vitamina C, beta-caroteno o pro-vitamina A, y minerales como el magnesio, el potasio y el hierro. La combinación de hierro y vitamina C favorece que sea un vegetal con cualidades antianémicas. En su composición se distingue una cantidad apreciable de fibra, que mejora el tránsito intestinal. Su característico sabor favorece también la digestión. Las sustancias amargas de la rúcula estimulan las secreciones digestivas.
ENSALADA DE RÚCULA, PERAS Y PARMESANO
1 bolsa de rúcula
2 peras conferencia no muy maduras
50 gr de queso parmesano rallado
un puñado de nueces peladas
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de vinagre de Módena
1 cucharadita de mostaza de Dijon
sal
Poner en la ensaladera la rúcula limpia, las peras cortadas en láminas y las nueces troceadas. Añadir el queso parmesano.
Para hacer la vinagreta, poner en un bol el aceite de oliva, el vinagre de Módena , la mostaza de Dijon y la sal. Cuando la mezcla esté homogénea se añade a la ensalada y se mezcla bien.
