
Disponible desde septiembre hasta principios de febrero, el membrillo es de color amarillo, tiene una piel rugosa de textura vellosa bastante dura y su pulpa resulta muy aromática. Es originario de la Europa Meridional, en el Mar Caspio. Su nombre le viene de la ciudad de Cydon (Creta) en Grecia aunque se sabe que ya existía en Babilonia hace 4.000 años. Para los griegos era el símbolo de la fertilidad y el amor.
Como el membrillo no puede comerse fresco porque es áspero y ácido, se hacen jaleas, mermeladas, confitura, jarabe medicinal y el dulce o carne de membrillo.
Nunca había hecho dulce de membrillo pero como mi membrillero tenía varios membrillos maduros me he animado a hacerlo.

Dulce de membrillo
membrillos
azúcar
agua
Se ponen a cocer los membrillos en una olla cubiertos de agua durante una media hora. Cuando se han enfriado un poco, se pelan, se les quita el corazón y se saca la carne. Se pesa el membrillo cocido y se añade la misma cantidad de azúcar (yo usé azúcar moreno); se tritura todo junto y se pone al fuego en una olla y con un poco de paciencia se va moviendo con una cuchara de madera durante una media hora a fuego medio, hasta que pierde toda la humedad y tiene la consistencia adecuada. Se pone en moldes y se deja enfriar. Se puede congelar sin que pierda nada de sabor.

La combinación más clásica es con queso, uvas o frutos secos, pero también queda muy bien con foie, con brandada de bacalao o en revuelto con morcilla.





























