Éxito asegurado

Hace unos meses descubrí  el blog de Victoria, que es especialista en hacer  galletas y pasteles de ensueño de aquellos que sólo crees que pueden existir en los cuentos pero que ella hace reales y,  embelesada  entre tanta galleta y tanto pastel para mí imposible de realizar, apareció este sencillo flan. Me puse manos a la obra (trabajó la batidora ) y tras el horneo y el reposo de 24 horas llegó la prueba final y decisiva : la degustación, que fue un rotundo éxito. Como está tan rico y es tan fácil de realizar creo que debo compartirlo con todas vosotras.

FLAN DE MATÓ

200g de azúcar
300g de leche
250g de nata líquida
250g de mató (o requesón)
2 sobres de cuajada

Preparamos el caramelo poniendo un poco de azúcar en un cazo al fuego y, sin remover, dejar que coja el color y consistencia adecuados. (Se puede usar caramelo ya preparado). Repartirlo por el fondo del molde tipo plumcake o bien en moldes individuales.

Mientras se enfría el caramelo, en un único bol poner la crema de leche, el azúcar, los sobres de cuajada y el mató. Triturarlo todo hasta que el mató se haya deshecho. Añadir la leche y volver a triturar.

Llenar el molde con la mezcla y ponerlo en el horno, dentro de una bandeja con agua, para poderlo cocinar al baño maría. La cocción debe ser a 180 grados, durante una media hora.

Dejar reposar hasta que esté tibio e introducir en la nevera durante unas 24h. para que coja consistencia.

El mató, también llamado julianbrull, es un tipo de queso  fresco, típico de la gastronomía de Cataluña. Tiene menos grasa que la mayoría de los otros quesos. Su origen es medieval y tradicionalmente se elaboraba con leche de cabra u oveja. Actualmente la más utilizada es la leche de vaca.

El requesón, llamado en algunos países de Sudamérica ricota (del italiano ricotta, y éste del latín recocta, ‘recocida’), es un producto lácteo similar al queso, obtenido de un segundo procesamiento del suero lácteo producido como derivado en la elaboración de quesos de pasta blanda. De color blanco, sabor suave y textura blanda y granulosa, es un elemento crucial en la cocina italiana, empleándose para postres y platos salados por igual; es uno de los rellenos tradicionales para la pasta.

P.D. Con este flan fui seleccionada por La Cocinera para pasar un día entre los fogones de Sergi Arola (vídeo)

Suave y fresquita

CREMA FRÍA DE PATATAS Y GAMBAS

2 l de leche
1/2 kg de patatas peladas
50 g de mantequilla
250 g de gambas
cebollino picado
sal
pimienta
nuez moscada

 

Pelar las patatas y cocerlas con la leche, sal, pimienta y nuez moscada. Cuando esté cocida la patata, triturarla, pasarla por un colador fino y mezclar el cebollino picado. Probar de sal la crema y guardarla tapada en la nevera.

Pelar las gambas, sazonarlas y saltearlas en una sartén con la mantequilla.

Servir la crema fría con las gambas dentro.



Gazpacho

Numerosos documentos atestiguan que los gazpachos son sopas muy antiguas. Cuando Sancho Panza dejó la Ínsula Barataria, triste y desilusionado por los controles y limitaciones a que eran obligadas las personas de alta alcurnia, iba añorando los de su pueblo: «Más quiero hartarme de gazpachos, que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente, que me mata de hambre». Los gazpachos de El Quijote se parecían muy poco a los nuestros, porque en aquel tiempo no eran de uso común las soberbias hortalizas de la huerta americana: tomates, pimientos y pepinos. Todavía a mediados del siglo XVIII, Juan de la Mata, en su Arte de Repostería, describe un gazpacho común llamado Capón de Galera, que consta solamente de «pan sin meollo» (miga), ajos, vinagre, azúcar, sal, «aceyte» (sic) y, cosa curiosa, «espinas de anchoas».

En las cuadrillas de jornaleros del campo, junto con el muchacho encargado de pasar el botijo, había siempre un gazpachero, que molía con paciencia el gazpacho para el almuerzo del medio día. Estos gazpachos rústicos se improvisaban con gran fantasía, echando mano de los aromas, frutos y hortalizas que se tuviera al alcance para acompañar a la trilogía básica: aceite, vinagre y pan.

Pero el gazpacho ha tomado actualidad por otras razones en los últimos tiempos: el auge de la llamada dieta mediterránea ya que es fuente de vitaminas, fibra vegetal, ácidos grasos poliinsaturados, sales minerales y glúcidos.


GAZPACHO ANDALUZ

1  kg de tomates maduros, pelados y quitadas las semillas
½ cebolla mediana (30g)
1 pepino pequeño
1 pimiento verde pequeño
250 gr  de miga de pan del día anterior y remojado en agua
1 taza de aceite de oliva
2 cucharadas de vinagre
cominos
2 dientes de ajo
agua fría, cubitos de hielo
sal

En la batidora se pone parte de las hortalizas y parte del pan remojado .Se bate bien para que quede muy fino.

Si hiciese falta de algo de agua, se le añade pero no suele ocurrir, pues el tomate es muy caldoso.

Si se prefiere con trozos se bate menos. Si se prefiere muy liso se bate bien y luego se cuela con un colador. Una vez batido y colado se pone en la sopera donde se vaya a servir. Se añade el aceite el vinagre y la sal.

Se mete en la nevera por lo menos dos horas.

Al ir a servir el gazpacho se ponen unos cubitos de hielo y se mueve para que enfríe bien. Se añade agua fría al gusto, pues hay quien prefiere el gazpacho espeso y quien lo prefiere clarito.

Aparte, se sirven las verduras picadas cada una en un bol y el pan en cuadraditos también por separado.


Coca de chicharrones

En España, el concepto y el uso de los chicharrones es diferente en la cocina de cada zona

– En Andalucía llaman chicharrón a un fiambre típico que se elabora con diversos subproductos porcinos, mezclados con las partes grasas del cerdo, todo ello triturado, condimentado con pimentón, sal y pimienta negra en grano, y prensado. Son distintos, sin embargo, los chicharrones de Chiclana, que obtiene del cerdo después de derretir la manteca.

-En Castilla se identifican con las llamadas cortezas, y se suelen usar en la elaboración de bollería tradicional, como las bollas de chicharrones, o en la de embutidos, que se usan en diversos guisos y platos variados. En Segovia y en Ávila el chicharrón, es el elaborado por la fritura del entresijo del cerdo.

– En Cataluña los chicharrones, llamados llardons, se hacen compactando y luego friendo los trocitos de cerdo que quedan después de haber extraído la grasa, de manera que quedan en forma de laminitas doradas y crujientes. Se venden a peso en las charcuterías y, en época de Carnaval, también en pastelerías. Se pueden comer solos o usar, por ejemplo, para hacer cocas  dulces o saladas. En la fiesta de «San Juan» y el «Jueves Graso» (el jueves antes de Carnaval) se consumen las famosas «cocas de chicharrones, piñones y azúcar» (coques de llardons).

– En Galicia son muy similares a los castellanos y se llaman rixó(n)s.

–  En las Islas Canarias se denomina chicharrones a la piel del cerdo frita y espolvoreada en gofio.

– En Navarra y en Euskadi se denominan «txantxigorris». Con ellos se elaboran las tortas de txantxigorri.

(fuente: wikipedia)

Coca de chicharrones (llardons)

1 lámina de hojaldre
100 gr de chicharrones
1 huevo
azúcar
piñones

Machacar un poco los chicharrones con un rodillo.
Estirar el hojaldre con un rodillo para darle forma rectangular

Cubrir  la parte central con chicharrones y azúcar.

Doblar un lado sobre la parte central y aplastar un poco con el rodillo.

Volver a poner chicharrones y azúcar y tapar con el resto de la masa.

Pasar de nuevo el rodillo para acabar de dar forma.

Pintar la coca con huevo batido y cubrir con piñones y azúcar.

Se puede espolvorear un poco de canela (opcional)

Hornear a 200 ºC  hasta que esté cocida.


Quiche de Gorgonzola

El gorgonzola es un queso italiano de mesa, de pasta cremosa y untuosa, hecho con leche entera pasteurizada de vaca que se presenta en dos variedades: dulce y picante. Era conocido este queso ya desde la edad media, aunque sólo en el siglo XI comenzó a tener el aspecto enmohecido que posee en la actualidad. Se emplea frecuentemente como ingrediente en diversos platos de la cocina italiana. El nombre proviene de la comuna de Gorgonzola, una pequeña ciudad cerca de Milán,  lugar donde el queso fue documentado por primera vez en 879; sin embargo, en la actualidad existe una disputa por la localización geográfica en otras ciudades y comarcas dentro de Italia.

QUICHE DE GORGONZOLA

1 lámina de hojaldre
3 huevos
200 ml  de nata líquida
100 gr de bacon en tiras
100 gr de queso Gorgonzola
Sal, pimienta


Cortar el bacon en tiritas y rehogar con un poco de aceite de oliva. Reservar.


Forrar un molde con la lámina de hojaldre. Pinchar con un tenedor toda la superficie para evitar que crezca.


Repartir el bacon y el queso Gorgonzola en el fondo.


Batir los 3 huevos junto con la nata líquida y salpimentar. Verter en el molde cubriendo el relleno.


Hornear a 180º durante 25 minutos con el horno previamente caliente

Focaccia

La focaccia (/focacha/, ‘hogaza’ en italiano) es una especie de pan plano cubierto con especias y otros productos alimenticios. Se trata de un plato muy tradicional de la cocina italiana muy relacionado con la popular pizza. La receta básica de este preparado se cree que procede de los antiguos Etruscos o los antiguos griegos. Generalmente se aliña con aceite de oliva y hierbas locales, a las que se añaden queso y carne, todo ello aromatizado con diversas verduras. La masa de la focaccia se elabora con  aceite, agua, azúcar, sal y levadura.

 

FOCACCIA CON PIMIENTO VERDE Y ACEITUNAS

310 ml de agua templada
280 gr de harina común
200 gr de harina de fuerza
2 cucharaditas de azúcar
2 cucharaditas de sal
25 gr de levadura fresca de panadería
tomillo y romero en especie
Aceite de oliva
1 pimiento verde cortado en rodajas finas
Aceitunas rellenas de anchoas

Deshacer la levadura en 30 ml de agua templada (38ºC) con el azúcar y dejar fermentar en el horno a 50ºC durante 10 minutos (horno abajo). Poner la levadura fermentada en un bol grande y añadir el resto del agua templada, las harinas, la sal y mezclar bien; seguidamente, amasar con las manos untadas en aceite. Incorporar aire levantándola con las manos. Cuando la masa sea homogénea, dejar enfriar en el bol tapada con film transparente, hasta que doble el volumen (12-15 min) dentro del horno precalentado a 50ºC sólo por abajo.

Tomar la masa con las manos untadas con aceite y golpear sobre el mármol repetidamente para quitar el aire del reposo. Extenderla con las manos sobre la bandeja del horno forrada con papel.  Repartir por encima los aros de pimiento verde y las aceitunas. Pintar con el aceite aromatizado con tomillo y romero. Por último poner el horno a 220ºC y cocer la focaccia hasta que esté dorada ( unos 20 minutos). Al sacar del horno pintar de nuevo con aceite.

 

 

Croquetas

La croqueta es un alimento originario de Francia aunque es más popular en los Países Bajos y en España, donde puede comerse como acompañamiento, plato principal, entrante o tapa. Parece que pudo ser el cocinero francés Antonin Cáreme, quien la hizo entrar en las cocinas nobles.Se sabe que uno de los platos que sirvió, el 18 de enero de 1817 en un banquete que preparó para el príncipe regente de Inglaterra y el Gran Duque Nicolás de Rusia, fueron las croquetas à la royale.

Existen diferentes variantes de las croquetas dependiendo del contenido, que suele consistir en taquitos de jamón, bacalao, etc. Son conocidas en gran parte del mundo y casi cualquier gastronomía tiene alguna variante: en la cocina japonesa se denominan Korokke (コロッケ), en la holandesa kroket. En la cocina alemana y la belga son muy populares las de patata.

También se hacen croquetas sin bechamel, usándose en estos casos otras masas tales como patata hervida, boniato o arroz.

 

CROQUETAS CASERAS DE JAMÓN

30 gr de cebolla picada
25 gr de mantequilla
25 gr de aceite de oliva virgen
80 gr de harina
1/2 litro de leche
1 huevo cocido picado
100 gr de jamón ibérico picado
1 huevo
Pan rallado

Sofreír la cebolla picada en una cazuela con el aceite y la mantequilla. Sazonar, y añadir la harina . Cocer durante diez minutos. Añadir la leche hervida poco a poco sin dejar de remover y cocer quince minutos más.

Al final, añadir el jamón y el huevo picado y dar una vuelta. Probar el punto de sal.

Poner la bechamel en una fuente y dejarla enfriar.

Cuando la masa esté fría, formar las croquetas, pasarlas por harina, huevo batido y pan rallado y freírlas en aceite muy caliente.


 

Rúcula

Para ayudar un poco a esta  operación bikini que nos invade cuando llega la primavera,  os dejo una  ensalada  de rúcula que está llena de vitaminas. Probarla,  que está riquísima.

La rúcula ha sido cultivada como verdura en el Mediterráneo desde la época romana, siendo considerada un afrodisíaco. Sin embargo, no ha sido cultivada a gran escala ni sometida a investigación científica hasta los años 1990, siendo normalmente recolectada salvaje (crece en abundancia en los bordes de los caminos). Actualmente se cultiva en varios lugares, especialmente en Véneto, estando disponible en toda Europa.

Pertenece a la familia de las coles y es conocida en  nuestro país con el nombre de «oruga». Tiene una cantidad considerable de vitamina C, beta-caroteno o pro-vitamina A, y minerales como el magnesio, el potasio y el hierro. La combinación de hierro y vitamina C favorece que sea un vegetal con cualidades antianémicas. En su composición se distingue una cantidad apreciable de fibra, que mejora el tránsito intestinal. Su característico sabor favorece también la digestión. Las sustancias amargas de la rúcula estimulan las secreciones digestivas.


ENSALADA DE RÚCULA, PERAS Y PARMESANO


1 bolsa de rúcula

2 peras conferencia no muy maduras

50 gr de queso parmesano rallado

un puñado de nueces peladas

3 cucharadas de aceite de oliva

1 cucharada de vinagre de Módena

1 cucharadita de mostaza de Dijon

sal


Poner en la ensaladera la rúcula limpia, las peras cortadas en láminas y las nueces troceadas. Añadir el queso parmesano.

Para hacer la vinagreta, poner en un bol  el aceite de oliva, el vinagre de Módena , la mostaza de Dijon y la sal. Cuando la mezcla esté homogénea se añade a la ensalada y se mezcla bien.



Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes