Xató

El xató es una salsa elaborada a partir de almendras y avellanas tostadas, miga de pan con vinagre, ajo, aceite, sal y ñora como ingrediente característico. Esta salsa acompaña a una ensalada de escarola con anchoas, atún y bacalao.

El origen del xató se sitúa en el mundo vinícola. Una vez el vino estaba a punto de ser catado, se procedía a aixetonar la bóta, una ceremonia fundamental en todo el proceso que consistía en colocar un pequeño grifo (l’aixetó) que permitía que el vino saliese del recipiente. Este momento marcaba el inicio de la fiesta del vino nuevo, una celebración que iba acompañada de una comida compuesta por ingredientes salados como el pescado, que se encontraban en las casa de los campesinos y pescadores locales, servida con hojas de la verdura correspondiente a la temporada de invierno y ensalada con una salsa especial. Esta comida ritual que acompañaba a la ceremonia de aixetonar la bota de vino es el origen del actual xató.

Es un plato tradicional de la cocina catalana, originario de las comarcas del Alt Penedés, Baix Penedés y Garraf, cuyas primeras referencias escritas datan del siglo XIX. En la actualidad todas estas comarcas tienen una variante propia de la receta de este plato y en la región se han popularizado las tradicionales xatonades que son encuentros populares en los que los participantes degustan este plato.


XATÓ DE SITGES

Para la salsa:

100 gr de almendras
60 gr de avellanas tostadas
2 anchoas
2 dientes de ajo
4 ñoras escaldadas
2 o 3 rebanadas de pan frito
aceite
sal
vinagre

Para el plato:

2 escarolas
16 filetes de anchoas anchoas
100 gr de atún salado
100 gr se bacalao desalado troceado
aceitunas arbequinas.

En un mortero se pican las almendras, las avellanas, las anchoas, los dientes de ajo, la pulpa de las ñoras, las rebanadas de pan frito, el vinagre, la sal y se va ligando con aceite de oliva. (También se puede triturar con la batidora).
Se limpian y trocea la escarola y se coloca en el plato. Sobre ella se van colocando : el bacalao troceado , las anchoas, el atún desmigado y las aceitunas y finalmente la salsa ya ligada. Se mezcla todo bien para que los ingredientes se impregnen de la salsa.
Se suele comer acompañado de tortillas de alcachofas, de judía o de butifarra.


Buena compañía

En el pasado, los champiñones y otras muchas setas estaban estrechamente vinculados con lo sobrenatural y todavía hoy su conexión con el lado misterioso de la vida no ha desaparecido del todo. Los anillos de hada (grupos de champiñones en forma de círculo) aparecen inexplicablemente de la noche a la mañana en muchos campos y bosques, y según las leyendas las tormentas son un buen augurio para una espléndida cosecha de champiñones. Muchas clases de setas y hongos son o bien tóxicas y venenosas o bien alucinógenas, y en el pasado su veneno se destilaba y era destinado a toda clase de siniestros propósitos.

Los jeroglíficos egipcios contienen leyendas en las que se les atribuía la inmortalidad y los faraones, fascinados por su sabor, prohibieron que los tocaran los plebeyos. La creencia de que prolongaban la vida y que eran afrodisíacos llegó a extenderse tanto que Julio César emitió un decreto prohibiendo que las tropas los consumieran. Después se conviertieron en símbolo de distinción social: los epicúreos romanos y las realezas francesa e inglesa sólo permitían que se sirviesen en las cortes y los palacios. Otras civilizaciones los emplearon en rituales religiosos: México, Centroamérica, China, Siberia, Grecia y Rusia, seguras de que les confería la capacidad de hallar objetos y personas perdidas, curar enfermos, tener una fuerza sobrenatural y establecer contactos con los dioses.

Seguramente el hombre procuró cultivarlos desde tiempos remotos. Los primeros registros proceden de China y Japón, donde se estima que el shiitake (Lentinus edodes) se cultivaba por lo menos desde hace unos 800 años, de forma muy rústica . En Europa se cultiva el champiñón desde hace unos tres siglos.

Tienen un bajo contenido calórico y constituyen una buena fuente de vitaminas y minerales, así como de sustancias con acción antioxidante.


Champiñones rellenos

12 champiñones grandes
2 diente de ajo
1 cebolleta fresca
25 gramos de jamón serrano
1 pizca de perejil
4 cucharadas de vino blanco
4 cucharadas de aceite de oliva
queso parmesano
sal

Limpiamos los champiñones, separando el sombrero del tallo. Reservamos los sombreros cortando finamente los tallos.
Cortamos en brounoisse (en cuadradito muy fino) la cebolleta, el ajo y el perejil.
Rehogamos la cebolleta y el ajo en una sartén con aceite de oliva; cuando esté pochada añadimos los tallos de los champiñones troceados y dejamos que se cocinen hasta que se ablanden.
A continuación, añadimos el jamón troceado en daditos y dejamos al fuego unos segundos.
Por último, añadimos las cuatro cucharadas de vino y el perejil picado, rectificamos de sal y retiramos del fuego.

En otra sartén ponemos un poco de aceite de oliva y asamos los sombreros , por ambos lados durante unos minutos.

Rellenamos con el  salteado los sombreros , los ponemos en una bandeja que pueda ir al horno, espolvoreamos un poco de queso parmesano y los gratinamos.


Tortilla de patatas: simple pero exquisita

En las crónicas de Indias se tiene documentado que en 1519, ya se conocía la tortilla de huevo tanto en Europa por los conquistadores españoles como en América al menos por los aztecas, quienes la preparaban y vendían en los mercados de Tenochtitlan.

La papa o patata es una planta originaria de América del Sur, y fue conocida por los españoles de mano de los incas. Los incas llamaban a la planta papa en quechua. La similitud de la papa con la batata favoreció que en el siglo XVII en España llamaran patata a la primera.

El primer documento conocido en el que aparece una referencia a la tortilla de patatas es navarro. Se trata de un anónimo “memorial de ratonera”, dirigido a las Cortes de Navarra en 1817; en él se explican las míseras condiciones en las que viven los agricultores comparándolos con los habitantes de Pamplona y de la Ribera navarra. Después de una larga enumeración de los míseros alimentos tomados por los montañeses aparece la siguiente cita: “…dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa…“.

La leyenda dice que la inventó una anónima ama de casa navarra, en cuya casa paró el general Zumalacárregui, durante las guerras carlistas. La señora, que era pobre y lo único que tenía eran huevos, cebolla y patatas, acabó haciendo un revuelto con todo ello, revuelto que gustó mucho al general, que luego la popularizaría dándosela de comer a sus tropas.

Recientemente el libro La patata en España. Historia y agroecología del tubérculo andino escrito por Javier López linaje, científico titular del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, sitúa el origen de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena. El citado libro contiene datos concretos que hablan de la tortilla de patatas en esta localidad unos veinte años antes de las primeras menciones en la leyenda tradicional, si bien estas informaciones están actualmente siendo estudiadas por diversos científicos e historiadores.


La receta auténtica de la tortilla de patatas es muy simple pero la verdad es que es imposible probar dos tortillas de patatas realmente iguales.

4 huevos
4 patatas
1 cebolla
Sal
Aceite de oliva

Pelar y lavar las patatas y secarlas con un papel de cocina.
Cortarlas en láminas finas al igual que la cebolla.
Poner el aceite a calentar en una sartén.
Echar las patatas con la cebolla. Salar.
Hacerlas a fuego lento moviéndolas de vez en cuando.
Retirar las patatas y la cebolla cuando estén blandas escurriendo bien el aceite.
Batir los huevos y añadir las patatas y la cebolla y un poquito más de sal.
En otra sartén más pequeña antiadherente, poner un poquito de aceite a calentar.
Cuando esté caliente, echar la mezcla. Esperar un poco, poner por encima un plato un poco más grande que la sartén y dar la vuelta a la tortilla.
Darle varias vueltas en función del gusto del consumidor. 

Quiche de Gorgonzola

El gorgonzola es un queso italiano de mesa, de pasta cremosa y untuosa, hecho con leche entera pasteurizada de vaca que se presenta en dos variedades: dulce y picante. Era conocido este queso ya desde la edad media, aunque sólo en el siglo XI comenzó a tener el aspecto enmohecido que posee en la actualidad. Se emplea frecuentemente como ingrediente en diversos platos de la cocina italiana. El nombre proviene de la comuna de Gorgonzola, una pequeña ciudad cerca de Milán,  lugar donde el queso fue documentado por primera vez en 879; sin embargo, en la actualidad existe una disputa por la localización geográfica en otras ciudades y comarcas dentro de Italia.

QUICHE DE GORGONZOLA

1 lámina de hojaldre
3 huevos
200 ml  de nata líquida
100 gr de bacon en tiras
100 gr de queso Gorgonzola
Sal, pimienta


Cortar el bacon en tiritas y rehogar con un poco de aceite de oliva. Reservar.


Forrar un molde con la lámina de hojaldre. Pinchar con un tenedor toda la superficie para evitar que crezca.


Repartir el bacon y el queso Gorgonzola en el fondo.


Batir los 3 huevos junto con la nata líquida y salpimentar. Verter en el molde cubriendo el relleno.


Hornear a 180º durante 25 minutos con el horno previamente caliente

croquetas

La croqueta es un alimento originario de Francia aunque es más popular en los Países Bajos y en España, donde puede comerse como acompañamiento, plato principal, entrante o tapa. Parece que pudo ser el cocinero francés Antonin Cáreme, quien la hizo entrar en las cocinas nobles.Se sabe que uno de los platos que sirvió, el 18 de enero de 1817 en un banquete que preparó para el príncipe regente de Inglaterra y el Gran Duque Nicolás de Rusia, fueron las croquetas à la royale.

Existen diferentes variantes de las croquetas dependiendo del contenido, que suele consistir en taquitos de jamón, bacalao, etc. Son conocidas en gran parte del mundo y casi cualquier gastronomía tiene alguna variante: en la cocina japonesa se denominan Korokke (コロッケ), en la holandesa kroket. En la cocina alemana y la belga son muy populares las de patata.

También se hacen croquetas sin bechamel, usándose en estos casos otras masas tales como patata hervida, boniato o arroz.


CROQUETAS CASERAS DE JAMÓN

30 gr de cebolla picada
25 gr de mantequilla
25 gr de aceite de oliva virgen
80 gr de harina
1/2 litro de leche
1 huevo cocido picado
100 gr de jamón ibérico picado
1 huevo
Pan rallado

Sofreír la cebolla picada en una cazuela con el aceite y la mantequilla. Sazonar, y añadir la harina . Cocer durante diez minutos. Añadir la leche hervida poco a poco sin dejar de remover y cocer quince minutos más.

Al final, añadir el jamón y el huevo picado y dar una vuelta. Probar el punto de sal.

Poner la bechamel en una fuente y dejarla enfriar.

Cuando la masa esté fría, formar las croquetas, pasarlas por harina, huevo batido y pan rallado y freírlas en aceite muy caliente.



Rápida de hacer y de comer

EMPANADA DE ATÚN

Para la masa:

½ vaso de aceite
½ vaso de agua
2 vasos de harina
Pimentón dulce
sal


Relleno:

1 bote de tomate frito
2 latas de atún
2 huevos duros
1 lata de pimientos
Aceitunas

Hacer la masa mezclando los ingredientes. Partir en dos la masa . Cada una amasarla por separado dando forma redonda. Cubrir el molde con una de ellas.
Rellenar con todos los ingredientes troceados y mezclados entre sí. Cubrir con la otra parte de masa .Pintar la superficie con yema de huevo.Hornear durante 20 min a 180º

 empanada

 Si no queréis hacer la masa se pueden usar dos láminas de hojaldre.

Os animo a que la hagáis, tendréis el éxito segurado

Siguiente Entradas recientes